top of page

"Nightmare or Future?" 09/05/2025


Tango Zen Journal – September 5, 2025


"Nightmare or Future?"

"¿Pesadilla o Futuro?"


One night, I had a dream.

I found myself in Blackpool, in the UK, at one of their famous competitions. Reluctantly, I sat down to watch.


To my surprise, instead of the ballroom dancers I usually expect there, tango couples appeared. Beautiful pairs in glamorous clothes, faces frozen in artificial expressions. Movements fast, sharp, full of the desire to impress—judges, audience, everyone watching. The spectators went wild: applause, trophies, confetti, excitement everywhere.

But for me, there was nothing. No inspiration. No inner pleasure. I thought to myself: WTF!

And then I woke up and said, “What a nightmare!”

The truth is, in the past weeks I’ve seen this same nightmare play out in real life. Not in Blackpool, but in Buenos Aires. Videos from the Tango Mundial kept popping up on my feed. Once again: beautiful people, perfect bodies, dazzling movements, artificial expressions. But beneath it all—emptiness.


I asked myself: is this the tango I want to live with? The answer is clear: no.

And I am not alone. Friends have written to me, sharing their frustration and worry. “Is this the tango we are left with?” they ask.

I see it too. More and more milongas resemble the competition stage. The essence of tango—an embrace, a heartbeat, a moment of music shared between two people—is fading into spectacle. Inspiration has been replaced by performance. Learning has been replaced by technical training. Too often, dancers come out looking like robots.


For me, tango has always been about inspiration—the kind that guides me through this tango journey. I was inspired by the milongueros, who didn’t teach with words but with presence. Many of them are gone now. And yet, in a few milongas in Buenos Aires, I still find this feeling: the embrace, the connection, the shared energy of the room. But these places are rare, even here.

A friend said to me recently, “We are the resistance.” And it’s true. What was once the mainstream has now become the minority. We are shrinking, but we are still here.

So, is that all there is? To accept decline, to watch tango become pure spectacle?

No. I believe another wave is coming. A new wave of traditional tango. Tango of feeling. Tango of the heart. Tango of energy. Tango of resonance.

That is the wave I am waiting for. That is the wave I am working for.

And I hope you will join it.


What do you think? How do you imagine the future of tango?


===============


Una noche tuve un sueño.


Me encontré en Blackpool, en el Reino Unido, en una de esas famosas competencias. A regañadientes, me senté a mirar.

Para mi sorpresa, en vez de ver a los bailarines de salón que normalmente aparecen ahí, salieron parejas bailando tango. Gente hermosa con ropa brillante, rostros congelados en expresiones artificiales. Movimientos rápidos, filosos, llenos de ganas de impresionar: a los jueces, al público, a todos los que miraban. Los espectadores se volvían locos: aplausos, trofeos, papelitos, euforia por todos lados.


Pero para mí, no había nada. Ninguna inspiración. Ningún placer interno. Pensé: ¡LPM!

Y después me desperté y dije: “¡Qué pesadilla!”.

La verdad es que, en las últimas semanas, vi esta misma “pesadilla” en la vida real. No en Blackpool, sino en Buenos Aires. Videos del Tango Mundial me aparecían en Facebook una y otra vez. Otra vez lo mismo: gente hermosa, cuerpos perfectos, movimientos espectaculares, caras forzadas. Pero detrás de todo eso—vacío.

Me pregunté: ¿es este el tango con el que quiero vivir? La respuesta es clara: no.

Y no soy el único. Amigos me escribieron, compartiendo su frustración y preocupación. “¿Es este el tango que nos queda?”, preguntan.


Yo también lo veo. Cada vez más milongas parecen un escenario de competencia. La esencia del tango—un abrazo, un latido, un instante de música compartida entre dos personas—se está desvaneciendo en espectáculo. La inspiración fue reemplazada por la actuación. El aprendizaje por entrenamientos técnicos. Demasiadas veces, los bailarines terminan pareciendo robots.

Para mí, el tango siempre fue inspiración, esa chispa que me guía en el camino del tango. Yo me inspiré en los milongueros, que no enseñaban con palabras sino con presencia. Muchos ya no están. Y sin embargo, en algunas pocas milongas de Buenos Aires todavía encuentro ese sentimiento: el abrazo, la conexión, la energía compartida en la sala. Pero son lugares raros, incluso en Buenos Aires.


Una amiga me dijo hace poco: “Somos la resistencia”. Y es verdad. Lo que alguna vez fue lo común, hoy es minoría. Nos achicamos, pero seguimos acá.

Entonces, ¿eso es todo? ¿Aceptar la decadencia, mirar cómo el tango se convierte en puro show?

No. Yo creo que viene otra ola. Una nueva ola de tango tradicional. Tango del sentir. Tango del corazón. Tango de energía. Tango de resonancia.


Esa es la ola que espero. Esa es la ola por la que trabajo.


Y espero que vos también te sumes.


¿Qué pensás? ¿Cómo imaginás el futuro del tango?

Music: Inverno by Orchestra Francisco Canaro


Comments


bottom of page