"Seeing Differently, Dancing Deeply" 08/02/2025
- viviana454
- Aug 13
- 3 min read
Tango Zen Journal, August 2, 2025
"Seeing Differently, Dancing Deeply"
"Ver Diferente, Bailar Profundo"
Transformation begins with perception.
All our lives, we’re taught to see the world in a certain way—through the lens of systems we didn’t create. Religion, science, politics, education—all shape how we see ourselves, others, and what’s possible.
But what if we’ve been looking in the wrong direction?
In my case, after years of seeking, Zen gave me permission to stop looking outward and start looking inward. It reminded me that we are not separate from the universe—we are of it. We carry an inner universe, and we can connect to something vast, something invisible, yet deeply real: energy.
This realization didn’t come in a temple. It came while dancing tango.
Through tango, I entered a place beyond space and time. Not by doing more, or moving better—but by letting go. When I surrendered, I felt the flow of energy between myself, my partner, and something greater. I wasn’t performing. I was part of a field.
That’s why I’m starting this new series of reflections:
Tango is Energy.
Because tango, at its root, is not about steps or styles. It’s about connection. Real tango happens when energy flows between two people—when presence is shared, breath aligns, and something intangible becomes deeply felt.
I’ve come to see this energy as part of a hidden tradition in tango.
Once, it was passed quietly from milonguero to milonguero—not through explanation, but through presence. Most of those milongueros are no longer with us. But their essence hasn’t vanished.
Here in Buenos Aires, I still meet milongueras and tangueras—women who carry this energy.
It’s subtle. They don’t show it.
But when you’re open, you can feel it.
You can connect with it.
You can receive it.
But to do so, you must shift how you perceive tango.
You must stop chasing steps and start listening with your whole being.
You must learn to connect energetically.
That’s the transformation.
And this journal begins that journey.
Let’s begin this journey—not just of dance, but of energy, presence, and connection.
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La transformación comienza con la percepción.
Durante toda nuestra vida, nos enseñan a ver el mundo de cierta manera, según sistemas que no creamos nosotros. Religión, ciencia, política, educación… todo moldea cómo nos vemos a nosotros mismos, a los demás y lo que creemos posible.
¿Pero qué pasa si hemos estado mirando hacia el lugar equivocado?
En mi caso, después de muchos años de búsqueda, el Zen me dio permiso para dejar de mirar hacia afuera y comenzar a mirar hacia adentro. Me recordó que no estamos separados del universo—somos parte de él. Llevamos un universo interior, y podemos conectarnos con algo vasto, invisible, pero profundamente real: la energía.
Esta comprensión no me llegó en un templo. Me llegó bailando tango.
A través del tango, entré en un lugar más allá del espacio y del tiempo. No fue por hacer más, ni por moverme mejor—sino por soltar. Cuando me rendí, sentí el flujo de energía entre mí, mi pareja, y algo más grande. No estaba actuando. Era parte de un campo compartido.
Por eso comienzo esta nueva serie de reflexiones:
El tango es energía.
Porque el tango, en su raíz, no se trata de pasos ni estilos. Se trata de conexión. El verdadero tango ocurre cuando la energía fluye entre dos personas—cuando la presencia se comparte, la respiración se alinea y algo intangible se vuelve palpable.
Con el tiempo, llegué a ver esta energía como parte de una tradición oculta del tango.
Alguna vez fue transmitida de milonguero a milonguero, no con explicaciones, sino con presencia. La mayoría de esos milongueros ya no están con nosotros. Pero su esencia no se ha desvanecido.
Aquí en Buenos Aires, todavía encuentro milongueras y tangueras que llevan esa energía.
Es sutil. No la muestran.
Pero cuando estás abierto, podés sentirla.
Podés conectarte.
Podés recibirla.
Pero para hacerlo, necesitás cambiar tu forma de ver el tango.
Tenés que dejar de perseguir pasos y empezar a escuchar con todo tu ser.
Tenés que aprender a conectarte energéticamente.
Esa es la transformación.
Y este diario marca el comienzo de ese viaje.
Empecemos este camino—no solo de baile, sino de energía, presencia y conexión.




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