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"Tango Is Energy: A New Series Begins" 07/29/2025

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Tango Zen Journal – July 29, 2025


"Tango Is Energy: A New Series Begins"

"Tango es energía – Comienza una nueva serie"


Many years ago, someone asked me how to improve their tango.

Without thinking, I replied: “Take a Tai Chi or Yoga class.”

It surprised both of us. But now, after decades of reflection, I understand why I said it.

Because tango—real tango—is not about learning movements or accumulating styles.

It’s about energy. About how we carry ourselves, how we connect, and how we become conduits for something greater than ourselves.


During a recent Tango Zen retreat, I worked with students on one key concept: axis.

Not just posture. Not balance. But the vertical channel through which energy flows.

In solo walks, they grasped it. But when we embraced in the mini-milonga, that axis disappeared.

Why? Because energetical presence is not held by willpower or imitation.

It must be embodied—and eventually transmitted.


This is why I’m starting a new series of reflections—

to explore tango not as movement, but as energetic connection.

Even in physical embrace, if energy doesn’t flow, it becomes mere form. Style. Or sport.

What makes it tango is the invisible resonance between two people—what passes through the axis, the breath, the heartbeat.

That’s the hidden tradition.


Once passed from milonguero to milonguero—not through explanation, but through presence.

Now, as that generation fades, so does the knowledge.

But I believe it can still be honored, recovered, and shared.


Tango is energy.

And this is just the beginning.

If this idea—that Tango is energy—resonates with you, please share this Tango Zen Journal series with others.

With those who seek to appreciate, enjoy, and journey deeper into the profound essence of tango.


Abrazo milonguero,

Chan


=====


Hace muchos años, alguien me preguntó cómo podía mejorar su tango.

Sin pensarlo, respondí: “Tomá una clase de Tai Chi o de Yoga.”


A los dos nos sorprendió la respuesta. Pero ahora, después de décadas de reflexión, entiendo por qué la dije.

Porque el tango—el verdadero tango—no se trata de aprender movimientos ni de acumular estilos.

Se trata de energía. De cómo llevamos nuestro cuerpo, de cómo conectamos, y de cómo nos volvemos canales de algo más grande que nosotros mismos.

Durante un retiro reciente de Tango Zen, trabajé con los participantes en un concepto clave: el eje.


No solo la postura. No solo el equilibrio. Sino el canal vertical por donde fluye la energía.

En las caminatas individuales, lo entendieron. Pero cuando nos abrazamos en la mini-milonga, ese eje desapareció.

¿Por qué? Porque la presencia energética no se sostiene con fuerza de voluntad ni con imitación.

Debe ser encarnada—y eventualmente transmitida.

Por eso estoy empezando una nueva serie de reflexiones—

para explorar el tango no como movimiento, sino como conexión energética.

Incluso en el abrazo físico, si la energía no fluye, se vuelve solo forma. Estilo. O deporte.

Lo que lo hace tango es la resonancia invisible entre dos personas—lo que pasa por el eje, la respiración, el latido.


Esa es la tradición oculta.

La que antes se pasaba de milonguero a milonguero—no por explicación, sino por presencia.

Ahora que esa generación se va, también se desvanece ese conocimiento.

Pero creo que todavía puede ser honrado, recuperado y compartido.

El tango es energía.


Y esto recién comienza.

Si esta idea—que el tango es energía—resuena con vos, compartí esta serie del Tango Zen Journal con otras personas.

Con quienes deseen apreciar, disfrutar y recorrer el camino del tango desde su aspecto más profundo.


Abrazo milonguero,

Chan


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