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Tango Zen Journal, October 3, 2025-Dancing Beyond Matter/Bailar Más Allá de la Materia

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Recently I introduced the concept of the Five Tango Zen Principles. Since then, many friends have asked what this really means. I’d like to explain.


The idea itself is not new. For centuries, humans have sought ways to connect with something larger than themselves. Prayers, mantras, meditation—across cultures these practices share a belief: we are more than flesh and bone. We are beings of energy. When we pray or chant, we focus intention. Intention drives energy—it turns silent words or still gestures into living power.


Modern science, especially quantum physics, is beginning to confirm what ancient traditions intuited. At the smallest level, everything is both particle and wave—matter and energy. The famous double-slit experiment shows that even photons behave differently depending on observation. In other words, the simple act of attention—of intention—changes reality. Our awareness has power.


Now, back to tango. When you dance, something mysterious awakens. For a moment, you are no longer just a body moving to rhythm. You feel a connection flowing through you, your partner, and even the space around you. It’s hard to describe, but unmistakable when it happens: going beyond matter.


In tango, intention isn’t a concept; it begins every movement. A breath before moving, the decision to embrace, the silent agreement to walk together—these are forms of intention. And as in quantum physics, intention directs energy. With an open heart, energy flows and creates resonance with your partner; with a closed heart, the energy collapses and the dance turns heavy—matter pushing matter.


This is where the Five Tango Zen Principles come alive:


  1. Tango is a form of meditation—bringing us into the present, where creation is possible.

  2. Meditation connects us with universal energy—we’re not separate from the field around us.

  3. Each of us carries an inner universe—a field of feelings and possibilities.

  4. By dancing tango, we connect our inner universe with our partner’s—and with the larger universe.

  5. Intention is the energy that makes this connection real.



When these principles are lived, tango is no longer about outward form or aesthetics. It becomes a path from body to energy, and from energy to universe. We begin as matter—feet on the floor, arms in embrace. We move into energy—heartbeat, vibration, resonance. And sometimes we’re carried further, into the unknown. That is the magic of tango.


Tango Zen is the gateway. It reminds us that dancing is not only movement, but transformation. Through intention, heart, and energy, we learn we are more than matter—we are part of the universe itself.


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Hace poco presenté el concepto de los Cinco Principios de Tango Zen. Desde entonces, muchos amigos me preguntaron qué significa de verdad. Quiero explicarlo.


La idea no es nueva. Durante siglos, las personas buscaron conectarse con algo más grande que ellas mismas. Oraciones, mantras, meditación… todas comparten una creencia: somos más que carne y hueso. Somos energía. Al rezar o cantar, enfocamos la intención. La intención impulsa la energía: convierte palabras silenciosas o gestos quietos en fuerza viva.


La ciencia moderna, especialmente la física cuántica, empieza a confirmar lo que las tradiciones antiguas intuían. En lo más pequeño, todo es partícula y onda—materia y energía. El experimento de la doble rendija muestra que incluso los fotones cambian según la observación. Es decir, el simple acto de poner atención—poner intención—modifica la realidad. Nuestra conciencia tiene poder.


Volvamos al tango. Cuando bailás, algo misterioso despierta. Por un momento ya no sos solo un cuerpo moviéndose con el ritmo. Sentís una conexión que fluye por vos, por tu pareja y por el espacio. Es difícil de explicar, pero inconfundible cuando sucede: ir más allá de la materia.


En el tango, la intención no es teoría; inicia cada movimiento. Una respiración antes de moverte, la decisión de abrazar, el acuerdo silencioso de caminar juntos: todo eso es intención. Y, como en la física cuántica, la intención dirige la energía. Con el corazón abierto, la energía fluye y crea resonancia con tu pareja; con el corazón cerrado, la energía se cae y el baile se vuelve pesado—materia empujando materia.


Ahí es donde los Cinco Principios de Tango Zen cobran vida:


  1. El tango es una meditación—nos trae al presente, donde la creación es posible.

  2. La meditación nos conecta con la energía universal—no estamos separados del campo que nos rodea.

  3. Cada uno de nosotros lleva un universo interior—un campo de sentimientos y posibilidades.

  4. Al bailar, conectamos nuestro universo interior con el de nuestra pareja y, juntos, con el universo mayor.

  5. La intención es la energía que hace real esa conexión.



Cuando estos principios se viven, el tango deja de tratarse de la forma externa o la estética. Se vuelve un camino del cuerpo a la energía, y de la energía al universo. Empezamos como materia—pies en el piso, brazos en el abrazo. Pasamos a la energía—latido, vibración, resonancia. Y a veces vamos más allá, hacia lo desconocido. Esa es la magia del tango.


Tango Zen es esa puerta. Nos recuerda que bailar no es solo movimiento, sino transformación. Con intención, corazón y energía, aprendemos que somos más que materia: somos parte del universo.



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