“Transmitting Pleasure: Energy, Presence, Connection” 09/12/2025
- viviana454
- Sep 20
- 5 min read
go Zen Journal – September 12, 2025
“Transmitting Pleasure: Energy, Presence, Connection”
“Transmitir placer: energía, presencia, conexión”
All my life, I have been fascinated by the unseen. As a child, I was drawn to shamanic rituals, churches, temples—places where people spoke of energy, spirit, or presence being “transmitted.” I didn’t always understand what it meant, but I felt something invisible moving, and sometimes people even told me, “There is something in you.”
Decades later, I realize that tango has been my way of opening to this. Through the embrace, through music, through surrender, I was transmitted something by the milongueros who inspired me. Most directly, it came through Ricardo Vidort. He spoke of the third chakra—the solar plexus—as the key to connection. I had always focused on the heart, but his words and his presence shifted my understanding. His spirit continues to guide me.
Transmission is not about teaching steps or technique. It is not even about explanation. It happens through presence, through energy, through inspiration. That is how the old milongueros passed it on, and that is how I received it.
It has not been an easy path. I went through countless mistakes, trial and error, discipline, dedication, and more than anything else, years of searching. Only now, after nearly three decades of walking, meditating, and dancing with others, do I feel ready to say: I am open to share.
Transmission is not about claiming a title or achievement. It is about responsibility. What was passed on to me now flows through me, and my role is simply to keep it alive, to share it when the moment is right.
When I dance with this inheritance, I enter a state of pleasure so profound it goes beyond explanation. It is not about doing more, or trying harder—it is about letting go. Being embraced, listening, and letting the energy of the music guide me. In that moment, an immense pleasure arises between myself and my partner: physical, emotional, spiritual. This is the essence of tango I have received—and now I want to share it with others, through my workshops, classes, and private lessons.
If you want to experience this kind of tango, this is your invitation. If you are ready, I am ready to share.
If you are in Buenos Aires, I will be there in October. That is where tango still lives and breathes. Milongueros, milongueras, tangueros, tangueras—they still carry this energy and spirit. Nowhere else in the world can you find it in the same way. This is why Buenos Aires remains the place where this essence can still be lived.
If you are abroad, we can also connect—whether via Zoom, WhatsApp, or Messenger. Sharing and receiving can begin in a conversation or in silence, but its deepest form lives here, in Buenos Aires.
This is not about me—it is about keeping alive the hidden essence of tango: energy, presence, connection.
I am ready. And if you are ready—let’s begin.
Abrazo milonguero,
Chan
Note about the video attached:
This dance was filmed in 2011 at Milonga Cachirulo in Buenos Aires, then regarded as one of the respected and traditional milongas. I was invited to dance there with Maria Ines Botas, before a community of highly experienced dancers.
For me, this moment was not about showing or performing, but about being recognized—for the first time—as a tango dancer among those I deeply respected.
It marked a turning point in my tango journey. This is where I began to feel that transmission was truly happening: an energetic recognition, both given and received, that affirmed my place on the path of traditional tango.
This is the essence I continue to carry forward—not titles or achievements, but presence, energy, and connection.
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Toda mi vida me fascinó lo invisible. De niño me sentía atraído por rituales chamánicos, iglesias, templos… lugares donde la gente hablaba de energía, espíritu o presencia que se “transmitía”. No siempre entendía qué significaba, pero sentía que algo invisible se movía, y a veces incluso me decían: “Hay algo en vos”.
Décadas después, me doy cuenta de que el tango fue mi forma de abrirme a eso. A través del abrazo, de la música, de la entrega, recibí una transmisión de los milongueros que me inspiraron. Más directamente, vino de Ricardo Vidort. Él hablaba del tercer chakra—el plexo solar—como la clave de la conexión. Yo siempre me había enfocado en el corazón, pero sus palabras y su presencia cambiaron mi comprensión. Su espíritu sigue guiándome.
La transmisión no se trata de enseñar pasos o técnica. Ni siquiera de dar explicaciones. Ocurre a través de la presencia, de la energía, de la inspiración. Así lo transmitieron los viejos milongueros, y así lo recibí yo.
El camino no fue fácil. Pasé por incontables errores, pruebas y equivocaciones, disciplina, dedicación y, sobre todo, años de búsqueda. Solo ahora, después de casi tres décadas de caminar, meditar y bailar con otros, siento que puedo decir: estoy listo para compartir.
La transmisión no se trata de reclamar un título o un logro. Se trata de responsabilidad. Lo que me fue transmitido ahora fluye a través de mí, y mi papel es simplemente mantenerlo vivo y compartirlo cuando llegue el momento justo.
Cuando bailo con esta herencia, entro en un estado de placer tan profundo que va más allá de cualquier explicación. No se trata de hacer más ni de esforzarse más—se trata de soltar. De ser abrazado, de escuchar, y de dejar que la energía de la música me guíe. En ese instante surge un inmenso placer entre mi pareja y yo: físico, emocional, espiritual. Esta es la esencia del tango que recibí—y que ahora quiero compartir con otros, a través de mis talleres, clases grupales y clases particulares.
Si querés experimentar este tipo de tango, esta es tu invitación. Si estás listo, yo también estoy listo para compartir.
Si estás en Buenos Aires, estaré ahí en octubre. Es donde el tango todavía vive y respira. Milongueros, milongueras, tangueros, tangueras—todavía llevan esta energía y este espíritu. En ningún otro lugar del mundo lo vas a encontrar de la misma manera. Por eso Buenos Aires sigue siendo el lugar donde esta esencia todavía puede vivirse.
Si estás en el exterior, también podemos conectarnos—sea por Zoom, WhatsApp o Messenger. El compartir y recibir puede empezar en una charla o en silencio, pero su forma más profunda vive acá, en Buenos Aires.
Esto no se trata de mí—se trata de mantener viva la esencia escondida del tango: energía, presencia, conexión.
Estoy listo. Y si vos también lo estás—empecemos.
Abrazo milonguero,
Chan
Nota sobre el video adjunto:
Esta danza fue filmada en 2011 en la Milonga Cachirulo en Buenos Aires, en ese momento considerada una de las milongas respetadas y tradicionales. Fui invitado a bailar allí con Maria Ines Botas, ante una comunidad de bailarines con mucha experiencia.
Para mí, este momento no se trató de mostrar ni de actuar, sino de ser reconocido —por primera vez— como un bailarín de tango entre aquellos a quienes respetaba profundamente.
Marcó un punto de inflexión en mi camino en el tango. Fue allí donde empecé a sentir que la transmisión realmente estaba ocurriendo: un reconocimiento energético, dado y recibido, que afirmó mi lugar en el camino del tango tradicional.
Esta es la esencia que sigo llevando adelante —no títulos ni logros, sino presencia, energía y conexión.




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